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Compañeras y compañeros:

El INFP, un legado obradorista

El 1º de julio de 2018, el pueblo de México decidió acabar con el neoliberalismo, la sobreexplotación, el saqueo de los recursos naturales, los modelos criminales de negocios, el desgarramiento del tejido social y la corrupción. Ese día repudió al viejo sistema de partidos, su autoritarismo, su demagogia, sus trampas, su manejo discrecional de los recursos y su falta de palabra.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia y de nuestros legisladores al Congreso se abrió la posibilidad de impulsar la Cuarta Transformación del país. Sin embargo, la situación del movimiento es, en muchos sentidos, frágil y precaria. Las propuestas del presidente avanzan pero es enorme la herencia de rezago y descomposición, hay una gran resistencia al cambio y la reacción sigue siendo poderosa y no se resigna a la derrota.

Los grupos de interés del viejo régimen están intactos y se organizan para derrocar al gobierno más votado y más democrático en la historia de México. Cuentan con el apoyo del statu-quo neoliberal mundial, con los medios convencionales y digitales y con partes del aparato del Estado. La mayoría de los gobernadores no está de acuerdo con el cambio y el aparato judicial defiende los grandes negocios del sistema corrupto y ampara a individuos con historiales delictivos. A muchos niveles de la administración hay que impulsar el cambio escritorio por escritorio y oficio por oficio.

Nuestro partido, que siempre se concibió como un gran aparato electoral, tomó decisiones difíciles para consolidar el frente amplio que nos llevó a la victoria y su estructura se desfondó con el triunfo en las elecciones presidenciales. La inmensa mayoría de nuestros cuadros dejaron las filas partidarias para laborar en el gobierno y prueba de ello es que muchos de los órganos de decisión de Morena están incompletos y muchas secretarías, vacantes.

Nuestro movimiento triunfó, en gran medida, gracias a la revolución de las conciencias, pero la mayor parte de los medios sigue en manos de los enemigos del cambio. Somos parte de la oleada antineoliberal de América Latina y tenemos mucho que aprender de los procesos de Argentina, Brasil y Ecuador, donde los gobiernos progresistas fueron derrotados por medio de ofensivas mediáticas en el contexto de guerras de cuarta generación. Todos los compañeros del Sur que sufrieron estos reveses nos recomiendan no descuidar al partido, formar nuevos cuadros y ponerle atención al debate ideológico.

Con la finalidad de profundizar la revolución de las conciencias, reconstruir el tejido social, formar cuadros, reforzar al partido, impulsar el debate interno y elevar el nivel de formación política de miles de militantes y simpatizantes, el 19 de agosto de 2018, a propuesta del dirigente Andrés Manuel López Obrador, el V Congreso Extraordinario de Morena aprobó la formación de un organismo autónomo, el Instituto Nacional de Formación Política (INFP) y nombró a Rafael Barajas Durán como presidente de dicho instituto (art. 14 bis H, 1 del Estatuto). Para reforzar esta decisión se estipuló que el INFP contaría “con el 50 % de las prerrogativas locales y federales del partido a partir del ejercicio de 2019”. Esta fue la última propuesta que le hizo Andrés al partido y muchos vemos esta iniciativa como su legado postrero. Huelga decir que fue recibida con gran entusiasmo por la militancia de base que, desde luego, se organizó para pedir cursos y formar círculos de estudio.

El proyecto del INFP es crucial para el partido y es estratégico para el cambio verdadero. Abrió muchas expectativas, contribuyó de manera importante a los primeros grandes debates nacionales de la Cuarta Transformación (como el NAIM) y contribuyó a que el partido no se acabara de desfondar.

Sin embargo, el proceso para echarlo a andar ha sido muy difícil y, por momentos, penoso.

Trabas, obstáculos y descalificaciones

Cabe decir que, después de un año de que se aprobó en el Congreso y más de seis meses después de que fue aprobado por el INE, el INFP aún no se ha constituido legalmente. A pesar de que los nombres de los integrantes del Consejo Académico fueron propuestos en el V Congreso Extraordinario, no se ha permitido que el Consejo Interno tome posesión y no hemos podido disponer de un solo peso de las prerrogativas que nos fueron asignadas. Todo esto le agrega un enorme grado de dificultad a una tarea de por sí titánica.

En medios públicos y reuniones privadas con dirigentes de Morena, la secretaria general en funciones de presidenta del partido, Yeidckol Polevnsky, ha afirmado que tiene un fuerte compromiso con la formación y afirma que la parálisis del instituto sólo es atribuible a la dirección del INFP:

…sucede que creo no han leído los Estatutos, porque los Estatutos tienen ahí muy bien establecido cómo debe de hacerse para formar el Instituto, y entonces de repente todo el mundo está peleando por el dinero, pero todavía no hacen el paso A del B al C para crear el Instituto. (Entrevista con El Chapucero del 10 de junio del 2019).

Esta acusación de incompetencia legal es insultante e injusta, pues todos los temas legales han sido consultados al colectivo de intelectuales del INFP, en el que participan juristas de alto nivel académico. En realidad, la parálisis del INFP se debe a una cuestión procedimental interna que podría resolverse con facilidad.

Cabe recordar que una resolución del INE, de finales de 2018, le cuestionó al partido “¿Qué órgano de Morena es competente para elegir o nombrar, mediante un procedimiento democrático, al presidente y los integrantes del Consejo y la Comisión [del INFP]?”. Y cabe aclarar que el partido respondió que tal competencia correspondería al Comité Ejecutivo Nacional (en los términos del artículo Tercero Transitorio que establece que esto se haría a propuesta de la Presidencia).

También cabe señalar que en el mismo oficio el INE preguntó: “¿A qué órgano de Morena corresponde la aprobación de los lineamientos?”, y que el partido respondió que Morena “creará una comisión con funciones de coordinación”.

La parálisis del INFP en los primeros meses de 2019 se explica por el hecho de que, al día 3 de marzo, la Presidencia del partido no había propuesto los nombres de los integrantes del Consejo Interno del INFP al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y que tampoco había nombrado a la Comisión de Coordinación. De lo anterior se concluye que la parálisis del INFP en este periodo no se debió a la ineptitud jurídica del organismo, sino a una evidente falta de voluntad política por parte de la Presidencia del partido.

Otro elemento que sustenta esta falta de voluntad es el hecho de que, durante más de seis meses (de septiembre de 2018 a marzo de 2019), a pesar de que insistimos por todos los medios en tener un acercamiento con la presidenta en funciones, ésta no le tomó la llamada al responsable del INFP ni se dignó a entrevistarse con él. Son testigos de este hecho varios académicos que colaboran con el INFP.

El 3 de marzo de 2019, tuvo lugar un Consejo Nacional de Morena en el que, para destrabar las cosas, el INFP presentó un Plan Anual de Trabajo, el cual fue aprobado casi por unanimidad, así como una propuesta de reglamento, el cual fue aprobado –en lo general y lo particular– por una abrumadora mayoría.

Sin embargo, más trabas burocráticas impidieron la formalización del INFP. En marzo de 2019, la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Lujan, procedió a solicitar en tiempo y forma el registro del reglamento ante el Instituto Nacional Electoral (INE). El INE solicitó que este documento fuera presentado por la Presidenta del partido o por el representante propietario de Morena ante ese Instituto, el licenciado Carlos Humberto Suarez Garza, pero el representante no ratificó dicho registro a pesar de haber sido requerido mediante un oficio (INE/DEPP/DEPPF/12362019) que le fue dirigido por el director de Prerrogativas y Partidos Políticos.

Con ello, el funcionario mencionado dejó indefenso y mal representado a nuestro partido y afectó de manera grave las actividades del INFP, ya que dejó sin registro legal su reglamento y paralizó sus actividades. En consecuencia, nos encontramos obligados a señalar que el representante propietario ante el INE, Carlos Humberto Suarez Garza, incumplió el mandato del artículo 3 de nuestro estatuto que establece:

No permitir ninguno de los vicios de la política actual: el influyentismo, el amiguismo, el nepotismo, el patrimonialismo, el clientelismo, la perpetuación en los cargos, el uso de recursos para imponer o manipular la voluntad de otras y otros, la corrupción y el entreguismo;

Este actuar es inaceptable, y es típico de las prácticas que Morena siempre ha combatido.

A principios de julio de 2019, en una reunión en la que participaron Polevnsky, Pedro Miguel y Rafael Barajas Durán, la presidenta en funciones del partido insistió en que la trabazón legal del Instituto se debía a que nosotros habíamos hecho mal las cosas. En esa entrevista, Barajas le pidió a la presidenta que, en aras de destrabar al instituto, y para dar una prueba de voluntad política, ella le propusiera al CEN los nombres del Consejo Interno del INFP, a lo que ella se negó, dándole largas al asunto. Asimismo, Pedro Miguel le pidió que propusiera un mecanismo para destrabar la fundación del INFP, a lo que Polevnsky sugirió hacer una comisión en la que participarían abogados del Instituto y que ella presentaría a sus propios especialistas. Hasta la fecha, no ha nombrado a nadie.

En esa reunión, Polevnsky insistió en que todos los gastos deben ser aprobados por ella. A pesar de que esto vulnera la autonomía del INFP, le presentamos a la presidencia planes de trabajo y una propuesta editorial importante y, a la fecha, ésta no ha aprobado nada.

En una reunión con presidentes y secretarios de organización estatales, la presidenta en funciones del CEN abordó el tema del INFP. Trascendió que, allí, sostuvo que los documentos emanados del Consejo del 3 de marzo fueron presentados al INE por alguien que carecía de personalidad jurídica (lo que implicaría un intento de madruguete), que están tan mal escritos que el INE no puede aprobarlos y que han sido regresados 20 veces a Morena.

Al respecto queremos decir que no fuimos convocados a esa reunión ­, por lo que no pudimos dar nuestra versión de los hechos.

A través de este documento, aclaramos que, como ya lo mencionamos anteriormente, los documentos fueron presentados en tiempo y forma y que quien incumplió fue nuestro representante ante el INE; que nunca fuimos informados por el partido que los documentos fueron regresados a Morena y que, en cuanto nos enteramos de esto, turnamos una solicitud al (Instituto Nacional de Acceso a la Información) INAI para que nos den copia de los documentos relacionados al análisis del reglamento del INFP.

Este episodio nos obliga a hacer varias preguntas: ¿Qué carácter estatutario tiene la reunión de presidentes convocada por Yeidckol?, ¿si en la orden del día de esa reunión estaba el tema del INFP, por qué no fuimos convocados a dar nuestra versión de los hechos?, ¿cómo nos pueden acusar de pretender hacer algo turbio­­ –como un madruguete– cuando estábamos cumpliendo con la obligación de presentar documentos aprobados por el Consejo Nacional?

Concediendo, sin aceptar, que los documentos emanados del Consejo sean impresentables, ¿no era tarea de la presidencia del partido ayudar a resolver estos problemas, en vez de trabarlos? ¿por qué, si el reglamento es intransitable, no presentamos lineamientos generales?

La Presidencia del partido debe ser un órgano ejecutor. Su tarea es ayudar a que se hagan efectivos los acuerdos tomados por los máximos órganos de dirección, el Consejo Nacional y el Congreso Nacional. El V Congreso Extraordinario propuso la creación del INFP y el pasado Consejo Nacional aprobó el plan de trabajo y el reglamento; sin embargo, aquí hemos documentado cómo Polevnsky, en vez de facilitar la ejecución de estos proyectos, le ha puesto toda clase de trabas, postergaciones, obstáculos y descalificaciones.

Burocracia partidaria vs. Partido-movimiento
No nos corresponde especular sobre los motivos de la presidenta en funciones del CEN de Morena para sabotear durante casi un año el arranque y el funcionamiento del INFP. Sin embargo, tenemos una tarea que cumplir y la vamos a sacar adelante. Siempre hemos trabajado en la oposición y siempre hemos trabajado con la base militante.

Ha de señalarse, en cambio, que, aunque estamos acostumbrados a trabajar en la oposición, sin recursos y a contracorriente, al mantener al INFP en la indefinición, se ha restringido de manera notable nuestras actividades. Con el propósito de cumplir con la legalidad electoral y evitar multas del INE hemos organizado muy pocos eventos. Hemos apoyado con propuestas de corte académico y didáctico, sí, decenas de actividades organizadas por militantes de base y directivos partidistas. A ustedes les consta cuánto hemos trabajado, que lo hemos hecho de manera responsable y austera, y llamando siempre a la unidad.

Cientos de militantes han sido testigos de cómo, en múltiples ocasiones, ante la promesa de que nos llegarían recursos, organizamos, con grandes esfuerzos, eventos importantes que después tuvimos que desactivar ante las amenazas y maniobras de la cúpula partidista.

El periódico Regeneración fue clave en el triunfo de 2018. La militancia lo exige. La edición y producción del órgano partidista es responsabilidad del secretario de Comunicación, pero durante casi un año no salió a circulación. Dado que el PAT del INFP aprobado en el Consejo pasado contempla la publicación de un Regeneración-INFP, nos decidimos a sacar adelante este proyecto. Hablamos con los responsables de finanzas y nos dieron luz verde, pero a última hora, la impresión fue cancelada.

¿Realmente nos merecemos este trato?

El presupuesto

Además de todo, está el tema del dinero. Nunca antes un partido de la izquierda mexicana había dispuesto de tantos recursos. Tenemos muy claro que este es dinero del pueblo y que debe ser manejado con austeridad y transparencia. El V Congreso Extraordinario decidió que el 50 % de las prerrogativas del partido se deben gastar en formación política y no hay un órgano ejecutivo del partido que tenga derecho a cambiar esta iniciativa. Sólo el Congreso, o tal vez el Consejo Nacional, si ustedes lo consideran, podría cambiar esa decisión.

No está por demás recordar que ni el director del INFP ni los académicos que apoyan el proyecto aspiramos a cargos, puestos, remuneraciones o prebendas. Todos trabajamos de manera gratuita y desinteresada. Tenemos un historial limpio y no vamos a ensuciarlo ahora. Siempre hemos trabajado con honestidad y entrega a la causa.

Las insinuaciones de que queremos inflar la nómina del INFP nos resultan ofensivas. Nadie nos puede acusar de hacer mal uso del dinero ni de favorecer amigos. Tenemos un compromiso militante con este proyecto. Lo único que no entendemos son los maltratos, el desdén y la tozudez de la burocracia. Hemos hecho todo lo que podíamos hacer sin tomar un peso de las prerrogativas federales. Sólo nos hemos apoyado en algunos presupuestos estatales, con el apoyo de direcciones locales. Sin embargo, para la tarea que nos han encomendado, necesitamos recursos y estos nos han sido sistemáticamente escamoteados.

Nos mantenemos en el INFP porque sabemos que este organismo puede hacer una contribución definitiva al proyecto de nación. Andrés Manuel dijo que no tenía derecho a fallarnos y nosotros no tenemos derecho a fallarle a él. Sabemos que está en juego el futuro del partido y de este movimiento, que es la esperanza de América Latina y de las causas progresistas en el mundo. Además, estamos convencidos de que vivimos un periodo de auge revolucionario y que en estas coyunturas no hay burocracia que pueda detener el ascenso de las masas. Le apostamos al predominio de la formación política, la información, el debate, el activismo y la militancia por sobre la administración.

Por lo demás, estamos convencidos de que el intento por obstaculizar el funcionamiento pleno del INFP violenta un acuerdo del Congreso y del Consejo Nacional, impide la formación de cuadros y la renovación del partido y le quita, con ello, una herramienta fundamental a la transformación de la vida pública de México. Todas las trabas que nos han impuesto han retrasado la consolidación del proyecto y nos han impedido aprovechar el periodo ascendente del movimiento. Es, en resumen, un acto de traición. Si se sigue retrasando la puesta en marcha del INFP, habremos desperdiciado una oportunidad histórica y pronto seremos barridos de la escena política por la derecha.

Para desbloquear al INFP proponemos:

  1. Que se ratifique el Plan de Trabajo del INFP aprobado en el Consejo anterior.
  2. Que se haga todo lo necesario para que, a la brevedad, se legalice al INFP (que se nombre el Consejo Interno y el Comité Administrativo).
  3. Que se aprueben los lineamientos que anexamos a este documento.
  4. Que nos dejen trabajar.

El INFP rechaza, de manera inequívoca y contundente, cualquier intento de instrumentar este conflicto con fines facciosos, o de vincularlo a la disputa en curso por el control de los organismos de dirección del partido, contienda en la que el INFP no toma ni tomará partido por ninguna de las partes.

ATENTAMENTE

RAFAEL BARAJAS DURÁN

PRESIDENTE DEL INFP

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